Argan es un hombre de clase acomodada que vive obsesionado por sus dolencias. Por ello, posee una dependencia absoluta de los sospechosos remedios que le prescibe su médico Purgon que incluyen gran cantidad de sangrías y purgas (y que son cobradas a buen precio).Tal es la fijación de Argan con sus supuestas enfermedades que planea casar a su hija con Diafoirus, un médico, y así tener constantes cuidados en su propia casa. Sin embargo, ella está enamorada de Cléante y junto con su criada Toinette urdirá un plan para desengañar a su padre y hacerle ver que los desaprensivos médicos sólo quieren sacarle los dineros.
Un clásico del teatro y de la literatura universal. Es una obra cómica, fácil de leer, accesible a todo el mundo. Encierra una feroz crítica a la hipocresía, las falsas apariencias y las relaciones de conveniencia. Pero no es una crítica amarga, sino divertida en donde en una sola escena se perfila perfectamente cada personaje.
Argan despierta compasión (por lo que sufre y por lo que se aprovechan de él) al tiempo que desprecio (por la bajeza de utilizar el matrimonio de su hija en su beneficio).
Molière es especialmente despiadado con los médicos de la época, como una clase que vive en un pedestal y donde abundan los estúpidos que no saben lo que hacen y que sólo buscan prestigio y enriquecimiento. Purgon aparece poco en la obra pero no tiene desperdicio: cuando descubre que se están tirando sus potingues, monta en cólera y predice la muerte de su paciente, como una condena por no seguir sus consejos.
No es una obra para élites, sino para el pueblo, sin por ello perder una técnica de escena y una estructura impecables.
Me gustaría verla representada, seguro que se pasa un buen rato.
Mi calificación: muy bien.