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martes, 14 de octubre de 2014

La verdad sobre el caso Harry Quebert (Joël Dicker)


Marcus Goldman es un joven escritor norteamericano que obtiene un rotundo éxito con su primera novela pero que después año y medio de dedicarse a una vida de lujos y fiestas de sociedad descubre que es incapaz de concentrarse y escribir una línea de su segunda obra, tal y como exige el multimillonario contrato que ha firmado con una gran editorial. Desesperado, decide viajar para inspirarse a una pequeña población –Aurora, New Hampshire-  donde vive su mentor en el mundo de las letras: el profesor y aclamado novelista Harry Quebert. Una inesperada acusación por un asesinato perpetrado treinta años antes empujará a Goldman a investigar y escribir la verdadera historia de Quebert y de los integrantes de la aparentemente tranquila comunidad de Aurora.

Me habían llegado noticias de esta novela por los medios de comunicación. No todos los días un autor de menos de treinta años logra Gran Premio de Novela de la Academia Francesa (el autor es suizo) y que su novela se convierta en un best seller mundial logrando además un buen número de críticas positivas, así que tenía muchas esperanzas puestas en esta lectura. El libro atrapa desde las primeras páginas, debido a mi afición por la escritura me identifiqué en seguida con el personaje de Goldman e incluso con su frustración por el síndrome de la página en blanco (casualidades: el mismo conflicto de escritor de La escritura necesaria de Rubén Angulo, que vengo de comentar). Sobre todo, Dicker logra mantener una expectativa permanente en el lector (o al menos hasta la mitad de la obra) y tanto la situación como el entorno como los personajes, me parecieron creíbles. Quizás me parece desproporcionado algún efecto de la acusación de asesinato (como la retirada de los libros de Quebert de las librerías, estoy seguro de que ocurriría lo contrario: se venderían más que nunca con el escándalo) pero la ambientación de un pequeña localidad de Nueva Inglaterra me pareció perfecta: Dicker logró que sintiese Aurora como tan real como pueda ser para mí Boston. 

No me acabó de convencer tanto cambio temporal: la novela realiza saltos constantes del presente a diferentes pasados, en especial la época en que un Quebert de veintitantos años llega a Aurora y se convierte sin pretenderlo en una celebridad local a pesar de que se trata de un escritor totalmente desconocido en ese tiempo. Hacia el final me llegó a cansar tanta reiteración sobre los mismos hechos desde diferentes puntos de vista, quizás necesaria para dotar al lector de herramientas suficientes como para desentrañar el caso por sí mismo aunque hubo momentos (los más romanticones) que llegué a sentir un ligero hastío. El amor entre Quebert y la asesinada me pareció demasiado idealizado, demasiado de cuento de hadas aunque el autor sabe darle algunos toques de realidad en crudo. Destacaría eso sí al coro de personajes comunes, con sus pequeñas virtudes y vilezas que componen Aurora, para mí de lo mejor de la novela.

¿La historia? Con el hilo conductor del escritor que necesita desesperadamente escribir un bombazo editorial y que además quiere hacerlo ayudando a su amigo, Dicker me mantuvo en la expectativa permanente de cómo se resolvería el caso. Acerté a medias con mis conjeturas: vi cómo el autor preparaba la jugada hacia la mitad del libro pero me fue imposible prever los inesperados giros finales. No obstante, esos giros no se los saca de la manga sino que, soterrados, están ahí presentes en toda la novela así que la lectura me dejó un buen sabor de boca si bien no me quedó ese regusto a excelencia que quizás había esperado. Lo recomiendo, aunque, por hacer una odiosa comparación, disfruté más con la saga Millenium de Stieg Larsson. El caso Quebert carece de un personaje con la fuerza de Lisbeth Salander.

Mi calificación: bien.

sábado, 20 de octubre de 2012

Cincuenta sombras de Grey (E. L. James)

Anastasia Steele es una joven universitaria centrada en sus estudios y que jamás ha tenido una relación sentimental. Su compañera de piso, que dirige la revista de los alumnos, enferma y le encarga que viaje hasta Seattle para entrevistar a un joven empresario de éxito. Anastasia queda profundamente impresionada por el multimillonario entrevistado, hasta el punto de quedar prendada de él desde el primer instante.


Tras años sin actualizar este blog, la lectura de esta novela (acabo de terminarla) me ha empujado de manera irresistible a publicar una nueva entrada. 
Confieso que no supe de su existencia hasta que una amiga me preguntó si la había leído, para conocer "un punto de vista masculino".
Lo primero que me llamó la atención es el modo en que está narrado: en presente y en primera persona. Imagino que la autora habrá elegido este tipo de narrador para darle más fuerza a las escenas de sexo, o tal vez para que el lector conozca los pensamientos de la protagonista de primera mano. Lo cierto es que, al inicio me pareció un recurso arriesgado, a las cien páginas ya se había convertido en un estilo cargante, y a las trescientas se me hizo insoportable. La calidad literaria de la novela me parece pésima, tanto en estilo como en su trama y si tuviese que definirla con una única palabra, me debatiría entre "ñoña" o "aburrida".

El lenguaje utilizado es muy coloquial, más que una universitaria, la universitaria parece una colegiala. El texto está lleno de expresiones como "Uau", "madre mía" o "joder". 
La trama es totalmente estática, durante quinientas páginas no ocurre casi nada más que el encuentro inicial y  una sucesión de desiguales encuentros con sexo y llenos de desconcierto de su protagonista. Lo único que mueve la historia es el final, que en una novela clásica representaría el conflicto narrativo y lo encontraríamos antes de la página 100. 
Me esperaba una novela erótica y me encontré con una novela romántica (en el peor sentido de la palabra), salpicada de ocasiones descripciones explícitas de unas escenas de sexo tremendamente difíciles de creer. No soy aficionado a la literatura erótica (y a la romántica tampoco), pero sé apreciar la calidad. Esta novela carece de ella. 
Me ha aburrido muchísimo, hasta el punto de que ha sido un reto terminar la novela. Los personajes son más planos que la estepa siberiana y su lectura me dejó el regusto de haber leído la obra de un autor principiante. Una principiante que ha vendido muchos millones de ejemplares por todo el mundo.

Mi calificación: mal.

domingo, 17 de enero de 2010

Crepúsculo. Un amor peligroso (Stephenie Meyer)

Bella es una chica de diecisiete años y padres divorciados que, ante la nueva relación sentimental de su madre, decide mudarse con su padre al pueblecito de Forks en el noroeste de los EE.UU.
Afronta esta nueva etapa de su vida con resignación, porque aborrece Forks desde niña cuando iba de vacaciones: siempre llueve, permanece en una constante penumbra y no hay nada que hacer. El instituto promete ser insufrible, sin embargo Bella encontrará lo que menos esperaba: el amor y... algo más.

Con el gran revuelo que se formó con las películas que adaptaban este libro y su secuela, decidí no verlas (aún) y comenzar antes con los libros. Así actué con Harry Potter y su saga. El experimento en aquel caso salió bien porque terminé leyéndome los siete libros, aunque de las películas no pasé de la segunda.
En mis primeras páginas con "Crepúsculo" permanecí a la espera mientras lentamente se describía el ambiente del pueblecito casi aislado, la forma de ver la vida de Bella, su adaptación al instituto, las primeras amigas, los primeros pretendientes, el chico misterioso que le gusta.
Hasta aquí, podría resultar el argumento calcado de un tópico telefilme sobre la vida de una adolescente americana que cambia de instituto.
Más adelante la historia se complica con una estrafalaria trama vampírica, que un compañero mío define como "vampirismo ecológico".
La trama la resume mi cuñado en un "chica conoce a chico, el chico parece malo pero es bueno. Es bueno, pero muy especial. Aparece otro chico especial pero este malo de verdad que quiere a la chica...".
Este sencillo esquema lleva siglos funcionando, así que lo único novedoso son las nuevas ideas acerca de algunas características poco convencionales de estos nuevos vampiros.
El momento álgido dura poco y me resultó bastante decepcionante, con tanto esperar imaginaba algo más trepidante.
El estilo tampoco es una maravilla, el lenguaje utilizado a menudo suena cursi y demasiado rebuscado para una joven de diecisiete años.
En definitiva, la historia algo tiene, porque de lo contrario no habría tenido tanto éxito; pero a mi juicio de calidad literaria anda bastante justa. Como punto positivo, la revisión del mito vampírico es original, en esto rompe con los tópicos sobre el género, no se puede negar.

Mi calificación: regular.

viernes, 31 de julio de 2009

El hombre más buscado (John Le Carré)

Un misterioso hombre musulmán recién llegado a Alemania de manera ilegal es acogido por una familia turca afincada en Hamburgo. El hombre es joven pero está enfermo y, a pesar de vivir en la indigencia, porta mucho dinero y está empeñado en contactar con un banquero llamado Brue. Pronto los servicios de inteligencia de diferentes países se interesan en el caso, pues sospechan de que pueda estar implicado en una red de terrorismo internacional.

Es la primera novela que leo de Le Carré (aunque he visto la adaptación al cine de "El jardinero fiel") pero ya tenía una idea de lo que me esperaba: una novela de conspiraciones, espías y oscuras tramas.
Se nota que el autor tiene mucho oficio en el género: típica estructura de bestseller con tres tramas entrecruzadas, capítulos milimétricamente distribuidos, no más de tres o cuatro páginas sin una pausa. Sin embargo el comienzo es bastante lento, durante muchas páginas sólo se hace un boceto de la situación y cuando se introduce al lector sobre los servicios de inteligencia alemanes se me hizo un poco aburrido.
Los protagonistas iniciales a mitad de libro han cambiado, dándoles un gran peso al banquero y a la abogada del "hombre más buscado". Sin embargo, poco a poco, el papel de los servicios de inteligencia se hace más importante en la trama hasta que hacia el final todo el resto de personajes se ven como marionetas de poderes superiores que compiten entre si.
No es un tema que me atraiga especialmente el de las tramas del islamismo extremo ni el de cómo operan los servicios secretos, pero el libro se deja leer sin que me llegase a entusiasmar.
Quizá el personaje más atractivo y trabajado sea el del banquero: último de una dinastía que se extingue; con casa, coche, hábitos de rico convencional pero que busca sensaciones auténticas y salir del ciclo hipócrita que ha sido una constante en toda su vida.
El final me gustó, aunque termina de una manera un poco abrupta.

Mi calificación: interesante.

jueves, 14 de mayo de 2009

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (J.K.Rowling)

Lord Voldemort y sus mortífagos se van haciendo con el poder dentro de la comunidad mágica, mientras Harry Potter espera los escasos días que le quedan para cumplir los diecisiete años bajo el amparo de los fuertes hechizos protectores de la Orden del Fénix. A su mayoría de edad Harry ya podrá utilizar la magia sin restricciones y podrá dedicarse en cuerpo y alma a cumplir la arriesgada misión encomendada por Dumbledore, acompañado tan sólo por sus inseparables amigos Ron y Hermione.


Por fin he terminado la saga de Harry Potter, aprovecharé el comentario de este último libro para explicar mi opinión sobre el conjunto de la serie.
¿Cómo ha conseguido J.K. Rowling crear un éxito mundial? Ha recogido una serie de convencionalismos de los cuentos sobre magos tales como las varitas mágicas, las pociones, los libros de hechizos, las túnicas, las escobas voladoras, etcétera y les ha sumado una serie de aportaciones propias (el deporte mágico quidditch, el gobierno oculto del Ministerio de la Magia, el colegio de Magia Hogwarts, la banca mágica de Gringotts...). Todo ello se aglutina en un universo con una lógica interna que incluye una terminología propia (palabras como muggle, snitch, pársel, squib o mortífago), con lo que se consigue una sensación de realidad, de explicación alternativa del mundo.
Tiene especial mérito lograr todo eso en unos libros orientados originariamente para niños, pero que en ningún momento resultan ñoños ni pueriles, se trata al lector como un interlocutor inteligente. La fuerza de la estructura narrativa, la complejidad de los personajes y la riqueza del universo mágico ha hecho posible que la saga se convirtiese en una de las más vendidas de la historia y que sus seguidores seamos legión (incluyendo niños, adolescentes y adultos).
La forma de introducir al lector en este universo es magistral: Harry, un niño huérfano criado de manera cruel por sus tíos (muy buena la parte inicial de cada libro, dedicada la familia muggle de Harry, una pena que cada vez su aparición fuese menos importante), que un día descubre que sus rarezas no son nada negativo, más bien lo contrario: el don de hacer magia. 
En el colegio Hogwarts el lector aprende los hechizos al tiempo que Harry (éstos son pronunciados en latín, lo que aumenta la sensación de realidad), todo este mundo mágico responde a una lógica interna. Todos los lectores sabemos que significa: "expelliarmus" o "patronus" o la fatídica maldición "avada kedavra".
Haciendo balance de todos los libros, quizá el que más me ha gustado sea el tercero "Harry Potter y el prisionero de Azkaban". En cuanto a personajes, he de reconocer mi debilidad por el enigmático profesor Severus Snape, aunque también tengo que nombrar a la exasperante Dolores Umbridge.
Precisamente Harry no es el personaje que más me atrae, es alguien que ha sufrido mucho pero que a veces parece por encima del bien y del mal. Lo mismo digo de Dumbledore, que parece que no se equivoca nunca, pero que rara vez interviene directamente en la acción (en mi opinión no es comparable al Gandalf de Tolkien). De sus inseparables amigos, Ron parece un desastre como mago y algo acomplejado entre tantos hermanos pero demuestra una y otra vez que es capaz de mucho más. En cuanto a Hermione, es realmente la bruja más capaz de su promoción a pesar de ser hija de muggles (una "sangre sucia" como dirían los seguidores de Voldemort), pero no duda en arriesgar su impresionante expediente por ayudar a sus amigos. Ese me parece el principal valor mostrado en esta saga: el valor del amor y la amistad sobre la pureza de sangre y el poder.
El supervillano, Voldemort, comienza siendo una entidad lejana, un símbolo de maldad, pero a medida que se avanza en los libros se va haciendo más palpable su presencia y se va conociendo la complejidad del personaje de cómo un miembro de una familia mísera, Tom Riddle, acaba convirtiéndose en el mayor mago en Artes Oscuras de todos los tiempos.
Hablando ya de este último libro, no es el más brillante de la serie. Es más un final de la saga que una novela en sí misma. El final del sexto libro hace imposible que continúe el peso de la acción en el marco principal de las novelas: el colegio Hogwarts. Es una novela oscura, comienza con una continua huida a medida que los seguidores de Voldemort se van haciendo con el poder en el mundo mágico. Es curioso observar como Harry, para defenderse de las fuerzas del mal, utiliza en ocasiones sus mismas armas: las maldiciones imperdonables "cruciatus" e "imperius". 
El final me ha parecido muy bueno, y en cierta medida, el único posible.

Mi calificación: bien
 

sábado, 24 de enero de 2009

La historiadora (Elizabeth Kostova)

Una joven de dieciséis años, hija de diplomático, encuentra entre los papeles de la biblioteca de su padre un extraño libro con las páginas en blanco y una xilografía con la figura de un dragón. Con el tiempo descubrirá que a su padre le regaló el libro un misterioso donante y que tiene alguna relación con la leyenda de Drácula, lo que le lleva a embarcarle a una ardua labor de investigación acerca de la figura histórica de Vlad Tepes, el cruel noble de Valaquia en que se basa la leyenda del vampiro.


Este libro lo leí hace unos tres años, pero no quería dejar de comentarlo en este blog. Me parece que es un gran ejemplo de lo que es capaz el marketing: las estanterías de las secciones de libros de los grandes centros comerciales aparecieron inundadas de miles de ejemplares de este título. Enseguida, la novela se alzó hasta los primeros puestos de las listas de ventas. En esa Navidad me lo regalaron, comencé la lectura con mucha ilusión y ... puedo decir que terminó siendo una gran decepción. Setecientas páginas para decir muy poco: que la leyenda de Drácula está basada en el personaje de Vlad el Empalador, famoso por su extrema crueldad y feroz enemigo del sultán turco Mehmet II. La trama es un embrollo con continuos "flashback" y "flashback del flashback" que lo lían todo y aportan poco. Todo se basa en un "misterio misterioso" que cuanto más se investiga menos se sabe y más desorienta al lector. A medida que iba leyendo más grande se hacía mi desconcierto y cuando llegué a las últimas páginas sólo logré encontrar dos explicaciones para tanto sinsentido: o se trata de un gigantesco sueño (o más bien pesadilla) o es que las pastas del famoso libro en blanco están impregnadas de una sustancia que produce alucinaciones durante meses...
La impresión que me ha dado es que la autora después de pasarse diez años investigando apasionadamente sobre el Drácula histórico se lanzó a la composición de una obra sumamente pretenciosa que lo tendría todo: acción, misterio, rigor histórico y que sería un bestseller mundial (ni que decir tiene que fracasó estrepitosamente, aunque esto último sí lo consiguió).
En definitiva, no me gustó nada.

Mi calificación: regular

domingo, 21 de septiembre de 2008

Un mundo sin fin (Ken Follet)

Dos siglos después de la construcción de su catedral, en el Priorato de Kingsbridge florece una de las mayores ciudades de la Inglaterra del siglo XIV. Existe un boyante comercio, pero un prior muy conservador es reticente a los cambios que demandan los gremios de mercaderes, mientras la nobleza de la época se ve obligada a gastar grandes recursos en la interminable guerra que el rey mantiene en Francia. En este marco, los hijos de un Señor sin tierras subsisten como aprendiz de constructor y escudero. Habrá que tenerlos en cuenta, pues ambos poseen enormes dotes. El primero para idear nuevas maneras de edificar e inventar máquinas, el segundo para las armas.

Esperadísima segunda parte de "Los pilares de la Tierra". La trama engancha desde las primeras páginas y mantiene tensión durante todo el libro (lo cual no es decir poco, son mil doscientas páginas).
Follet en esta obra exhibe todo su poderío: una máquina de escribir bestsellers. La narración posee tres tramas principales que en ocasiones se ramifican y entrelazan: la eclesiástica, la de los mercaderes de la ciudad y la de la dualidad nobleza-siervos en el campo.
El autor se ha documentado perfectamente sobre el ambiente de la época, las leyes, las costumbres, la tecnología... en fin, todo tipo de detalles que trasladan al lector al siglo XIV.
Lo mejor de la obra, los movimientos conspiratorios del sacristán Godwyn inspirado en su maquiavélica madre, contando además con la ayuda de su ayudante el novicio Philemon (primeras doscientas páginas). No quiero destripar demasiado el libro, pero creo que a partir de la mitad decae un poco la fuerza de la narración por una razón: uno de los protagonistas se vuelve casi invulnerable lo cual le quita parte de la emoción a la trama (y no cuento más...).
El final, habrá a quien le guste y a quien no. A mi me ha dejado un sabor un tanto agridulce: creo que no está mal pero me esperaba un poco más.
¿Algo que reprochar? Ante todo se ha de ser consciente de lo que se lee: un libro destinado a vender millones de ejemplares, no a ganar un premio Nobel. Los más puristas criticarán que las abundantes escenas de sexo (sí: hay mucho, mucho, sexo) estén calculadas milimetradamente para que aparezcan cada tantas páginas, que en cada capítulo te dejan en ascuas en lo más interesante (y casi siempre con una frase lapidaria), y un largo etcétera, pero repito que así es el género y que a aquellos a los que no les gusten los superventas, que no los lean.

Por último, ¿es mejor o peor que su antecesora "Los pilares de la Tierra"? Opino que los personajes están más trabajados: los buenos tienen más defectos, los malos no son tan malos (o al menos, vemos cómo han evolucionado para llegar a serlo). Sin embargo, he echado en falta a un Waleran como inteligente e implacable motor conspirador. La primera novela me emocionó más y en verdad disfruté un poco más con su lectura.

Mi calificación: muy bien

martes, 19 de agosto de 2008

El niño con el pijama de rayas (John Boyne)

Ambientada en 1943, se narran las experiencias de un niño de nueve años cuando su familia se traslada de Berlín al nuevo e importante destino de su padre.



Uno de los bombazos editoriales del año. Los defensores de esta novela destacan lo novedoso del punto de vista con el que se aborda la cuestión de los horrores de la Alemania nazi y el impactante final.
Escrita con lenguaje sencillo, parece orientada a niños o adolescentes. Sin embargo, el tono me ha parecido demasiado ñoño y muy poco creíble la inocencia del protagonista, que no se entera de nada de lo que está pasando en su familia, ni en el resto del mundo. Parece ignorar que el país está en guerra, ni sabe qué significa la cruz esvástica, ni lo que es un judío.
Desde las primeras páginas ya se adivinan los misterios que rodean la vida familiar del niño a pesar de que los nombres aparecen tal y como los intrepreta él mismo (como si tuviese tres años en lugar de nueve).
La única explicación que le encuentro a tal cantidad de incoherencias es el objetivo didáctico orientado a los más jóvenes.

Mi calificación: regular.

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