sábado, 17 de enero de 2009

El príncipe (Niccolò Machiavelli)

Nicolás Maquiavelo dedica el libro a Lorenzo de Medici. En él desvela de manera organizada y con múltiples ejemplos de la historia, cómo se conquista un principado y cómo debe gobernarse para mantenerlo. Según el método de conquista y la naturaleza del principado el autor explica cuál es el mejor modo de llegar a buen fin en el propósito de convertirse en príncipe.

Antes de decidirme a leer este pequeño libro, y basándome en el significado del adjetivo "maquiavélico", pensaba que trataría de retorcidos consejos acerca de cómo gobernar a un joven príncipe que algún día heredaría el reino. Sin embargo, me encontré con algo muy distinto:

- En la obra, príncipe es sinónimo de gobernante y principado lo es de reino o territorio.

- Los consejos de Maquiavelo, no son retorcidos sino totalmente racionales. Sistemáticamente recorre todas las posibles formas de gobierno y de conquista del principado. En algunos casos, es cierto que sus consejos son implacables, pero sencillamente porque es la forma más inteligente de resolver un problema. Por ejemplo, cuando explica la conquista de un principado hereditario (por ejemplo un reino), aconseja matar no sólo al rey sino a toda su familia. Esto no lo hace por maldad o crueldad, sino porque expone que si queda algún miembro de la clase real vivo nunca se podrá asegurar el nuevo gobierno porque siempre habrá un legítimo heredero que podría reclamar el reino causando además guerras y otros males.

- Para Maquiavelo a la hora de formar un ejército es mejor hacerlo con soldados propios y no con mercenarios. Además sostiene que si se ha de elegir entre el favor del pueblo o de la clase social dominante siempre debería escogerse actuar de acuerdo con la voluntad popular.

El libro es muy sencillo de leer y se lee muy rápido. Refleja perfectamente el cambio de mentalidad de la Edad Moderna con respecto al medievo. Es indiscutible que es una obra con gran influencia en el pensamiento posterior y creo que es injusta la fama con la que Maquiavelo ha pasado a la historia para el público general.

Mi calificación: obra capital.

domingo, 21 de diciembre de 2008

La máquina de ajedrez (Robert Löhr)

Kempelen, un alto funcionario de la corte austrohúngara de mediados del siglo XVIII, se compromete ante la mismísima emperatriz a que en seis meses será capaz de crear una portentosa máquina que asombrará a todos.
La máquina en cuestión será un autómata que jugará al ajedrez de manera magistral, supuestamente sin más intervención humana que el darle cuerda al mecanismo de relojería.

Novela basada en un hecho histórico, el autómata de Kempelen sobrevivió a su creador y llegó a vencer a Napoleón Bonaparte. Se trata de la primera obra de Löhr y prueba de ello es que a su prosa le falta suficiente madurez. El libro está muy bien documentado y correctamente estructurado, pero adolece de falta de ritmo. Además comienza por el final y le resta mucha emoción al resto del relato. Los secretos de la máquina se descubren demasiado pronto y gran parte de las páginas se hacen repetitivas e incluso, en ocasiones, tediosas. Se me ha hecho demasiado largo y Löhr no consigue atraparme en la historia. Es cierto que los personajes están trabajados y resultan creíbles, pero esto no llega: la trama ha llegado a aburrirme.
Lo mejor del libro es el final (menos mal), pues posee las dosis de emoción de las que carece el desarrollo de la novela y los personajes sacan los mejor y lo peor de si mismos. Al terminar la historia te habrías quedado con la duda de si los personajes fueron reales o no, de no ser por el epílogo del autor en que desvela cuáles son las partes históricas y cuáles las inventadas.

Mi calificación: interesante.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Cien años de soledad (Gabriel García Márquez)

Frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía, instigador del enésimo levantamiento contra el gobierno, recuerda el día en que llegaron los gitanos a su pueblo, Macondo, cuando era niño. Su padre se entregaba con gran devoción a las demostraciones que hacía de sus inventos el gitano Melquíades, al que tenía por un auténtico sabio.
Desde aquel día, Macondo ha pasado de un grupo de casuchas de aldeanos a poseer una considerable población, línea férrea y luz eléctrica bajo la influencia de la importante familia Buendía.
Cuando esta novela cumplió los cuarenta años desde su primera edición me dije a mi mismo que tenía que leerla cuanto antes. En prensa y televisión nos bombardeaban con la noticia del aniversario de una de las mejores novelas en lengua hispana de todos los tiempos. Hasta ese momento poco sabía del argumento, y el título sencillamente no me llamaba: eso de cien años de soledad sonaba a lento, muy lento.
Tantos años de estudiar lengua y literatura en la escuela y bachillerato y yo sin saber más que el nombre del autor de esta famosísima novela, poco más tengo que decir de un "portentoso" sistema educativo donde rara vez llegábamos a la generación del 27.
Lo primero que me sorprendió fue la sencillez del lenguaje y lo rápido que el autor te mete en Macondo, sin necesidad de extenderse en largas descripciones. Con unas pocas páginas ya estás dentro de la familia Buendía del siglo XIX, en ocasiones el problema resultó ser el contrario: conseguir no perderse entre una nube de Aurelianos, José Arcadios, Úrsulas y Amarantas. A partir de cuando se llega a la tercera generación de la familia Buendía es muy fácil confundir a padres con hijos, nietos o sobrinos por lo que recomendaría a cualquier nuevo lector que se haga un pequeño esquema con el árbol genealógico porque el libro recorre cien años de la vida de Macondo y nada menos que siete generaciones Buendía.
La novela me ha parecido muy buena teniendo en cuenta su estructura, su lenguaje y el cómo se va abriendo la trama para luego volver a cerrarse de manera magistral. Con unas pocas frases define a cualquiera de los muchos personajes mejor que otros autores en cien páginas.
Sin embargo, a todo hay que ponerle un "pero". Cuando terminé el libro me dejó un buen sabor, sin embargo he de reconocer que no me llegó a estusiasmar: no he perdido horas de sueño por el leer un poco más, ni me he pasado el resto del día pensando en la historia. Quizás por la temática, la Colombia entre los siglos XIX y XX, o la falta de una trama clara más allá de la propia vida de la familia y de todo Macondo, pero no ha llegado a despertar en mi más curiosidad que la de leer algo bien escrito o de comprobar en qué termina una historia tan bien entretejida.
En definitiva, a unos les gustará más y a otros menos, pero lo recomiendo.
Mi calificación: muy bien

domingo, 23 de noviembre de 2008

El asombroso viaje de Pomponio Flato (Eduardo Mendoza)

Pomponio Flato es un filósofo romano que busca unas milagrosas aguas por los confines del imperio en la época de Augusto. Tras varias vicisitudes por Próximo Oriente llega sin ninguna posesión a la ciudad palestina de Nazaret para pedir ayuda al tribuno romano, conocido suyo. Allí es contratado como investigador privado por un niño llamado Jesús con el fin de que demuestre la inocencia de su padre, un carpintero que va a ser ajusticiado en la cruz por el asesinato de un rico mercader.

Entretenido y original libro. Está escrito en un tono cómico, imitando el estilo de los escritores clásicos con un léxico plagado de cultismos y latinejos lo cual no entorpece la lectura, más bien al contrario resulta fácil de leer.
Pese al estilo con claros toques de humor definiría la novela como del género detectivesco en un ambiente histórico. También se deduce una sutil sátira al mundo romano y judío de los principios de nuestra era, pero sobretodo a la religión cristiana que surgiría unos años después y tergiversaría los hechos. El autor camina por una delgada línea entre la clara irreverencia y el reconocimiento de la divinidad de Jesús, pero no llega a caerse hacia ninguno de los lados, gracias al prisma romano, racional (y él piensa que imparcial) con que el protagonista investiga los hechos.
He disfrutado con la lectura y me ha gustado más que el extraño "Sin noticias de Gurb" del mismo Mendoza.
Mi calificación: bien.

domingo, 9 de noviembre de 2008

El juego del ángel (Carlos Ruiz Zafón)

David Martín es un joven de diecisiete años que trabaja como asistente en un periódico de segunda fila de la Barcelona de principios de siglo XX. Tras años de entusiasta lector y mísera existencia, comienza a escribir pequeñas historias. Ante la brillantez de sus relatos y con la ayuda de un influyente mentor, logra publicar sus folletines en la contraportada del periódico. Un día, recibe una misteriosa carta de un editor parisino que le ofrece la oportunidad de escribir por encargo un libro muy especial.

Tras "La sombra del viento" millones de lectores esperábamos ansiosamente la siguiente obra de Carlos Ruiz Zafón. He leído muchas opiniones de lectores decepcionados, pero no es este mi caso. Es cierto que me ha emocionado menos que "La sombra... " y que resulta menos entrañable, sin embargo está muy bien escrito, engancha de inicio a fin, no pierde la intensidad en ningún momento, en fin: ha sido un placer leerlo.

Es un libro oscuro, romántico (en el sentido estricto de la palabra) y en cierta medida, un homenaje a los relatos folletinescos como los que escribe el protagonista. Vuelve a aparecer el cementerio de los libros olvidados y la familia de libreros Sempere, aunque en este caso el protagonista es un joven escritor de penoso pasado, tortuoso presente e incierto futuro.

Puntos a favor: está escrito en un registro culto, pero a su vez fácil de leer; no aburre en ningún momento y cada vez que finalizaba un capítulo pensaba: 'uno más y paro'; el último tramo del libro es trepidante y cuando al fin lo terminé tuve un ataque de nostalgia, razón inequívoca de lo mucho que me metí dentro del relato. Muy bueno el personaje de la aprendiz del protagonista, la extraña relación entre ambos me ha parecido lo mejor del libro.

Puntos en contra: poco puedo decir, tal vez se podría haber perfilado un poco más algunos personajes como los policías, simples arquetipos. Cuando lo acabas quedan muchos puntos oscuros que dejan posibles interpretaciones a criterio del lector (esto habrá quien lo vea una virtud, pero yo prefiero historias un poco más "cerradas").

Tengo entendido que este no será el último libro de la saga del "cementerio de los libros olvidados", ojalá no decaiga.

Mi calificación: muy bien.

viernes, 17 de octubre de 2008

Los hijos de Húrin (J.R.R. Tolkien)

Húrin, señor de la casa de Hador de la tierra de Dor-Lómin parte hacia la guerra para unirse con sus hombres a los ejércitos de los reyes de los elfos contra las huestes de orcos de Morgoth. En su casa deja a su esposa embarazada y a su hijo Túrin.
La gran batalla termina en desastre y el pueblo de Dor-Lómin es esclavizado por los hombres aliados de Morgoth, por lo que la esposa de Húrin envía a Túrin al reino guardado de Doriath con la esperanza de que allí sea cuidado y escape del negro destino de su familia.

Esta es la tercera versión que leo de la misma historia: la primera aperece de forma muy resumida en un capítulo de El Silmarillion y la segunda se publicó en los "Cuentos Inconclusos". Christopher Tolkien continúa rebuscando entre los manuscritos que dejó su padre y encontrando excusas para seguir explotando el filón comercial. Estoy seguro de que si J.R.R. Tolkien se levantase de la tumba se enfadaría mucho: si no publicó este material en vida es porque pensaba que aún no estaba lo suficientemente elaborado como para que saliese a la luz pública.
La historia que cuenta el libro es una versión desarrollada de la que los fanáticos de la Tierra Media hemos leído en el El Silmarillion.
A aquellos lectores que hayan disfrutado con El señor de los anillos, este cuento puede servirles de introducción al duro Silmarillion (yo las dos primeras veces que lo leí andaba bastante perdido con tantos nombres e historias entrecruzadas contadas a gran velocidad). Pero que nadie se espere un cuento parecido a El Hobbit, estas historias de la Primera Edad son mezcla de la mítica tragedia griega con matices que, en ocasiones, me recuerdan a la mismísima Biblia.

Este libro no lo califico por dos razones: con Tolkien me es imposible ser imparcial, por otro lado no es totalmente obra de J.R.R. Tolkien sino más bien un monstruo de Frankenstein creado por su hijo Christopher a partir de retales.

sábado, 4 de octubre de 2008

La bruja de Portobello (Paulo Coelho)

Athena, hija adoptiva de un rico matrimonio libanés que emigra a Londres, es una joven muy devota que comienza a experimentar con otras realidades a través de una danza mística importada de Siberia. Su camino espiritual la llevará a adentrarse en los secretos de la Gran Madre, la antigua diosa.

Como todos los libros de Coelho (al menos en los siete que he leído), además de contar una historia, la obra lleva un mensaje que es repetido hasta la saciedad. En este caso la historia está escrita de forma que cada capítulo recoge el testimonio de uno de los personajes que conoció a la protagonista. Como siempre, la prosa de Coelho es fluida y fácil de leer. Sin embargo creo que no tiene demasiado éxito a la hora de ponerse en el lugar de los diferentes personajes, más que a la madre de la protagonista, su ex marido, un periodista enamorado, he visto a Coelho simulando que es una madre, un ex marido, un periodista enamorado.
En este caso el "mensaje" que se deja al lector es el conocimiento de la Gran Madre, la fecunda y cercana deidad femenina en oposición al Dios judeocristiano omnipotente y lejano. Esta deidad es la ancestral diosa ya representanda en el Paleolítico y por tanto de culto mucho más antiguo que el Dios monoteísta.
Las manifestaciones de esta diosa son múltiples y cada uno debe elegir su propio camino para comunicarse con ella, todo lo contrario del dogmático catolicismo y sus rígidos ritos y normas.
Me interesó más la primera parte del libro en que la protagonista busca algo pero no sabe qué. La segunda, en que la protagonista se adentra en los secretos de la Madre me llegó a aburrir hasta el punto de desear que el libro se terminase ya.
En definitiva, no es el peor libro de Coelho (a orillas... me horrorizó) pero dista mucho de la otra historia sobre una bruja (Brida).

Mi calificación: interesante (y gracias).

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